6 cuentos navideños inolvidables 

Te recomendamos algunos cuentos navideños para mandárselos a tu amigo secreto o simplemente para que disfrutes de la Navidad a través de las letras. Fernando Endara, docente de la Universidad Indoamérica, comparte 6 cuentos navideños imperdibles para terminar el 2022.

navidad

Cuento y navidad, navidad y cuento, dos conceptos en simbiosis. Desde las narraciones bíblicas del nacimiento del niño Dios, hasta el catálogo navideño actual de Netflix, pasando por los relatos de San Nicolás y los célebres cuentos navideños de Dickens, el contar historias, constituye uno de los elementos centrales de la navidad. Numerosos escritores volcaron sus plumas a relatar historias en esta época del año, de la misma forma existen innumerables adaptaciones cinematográficas de algunos de los cuentos más conocidos. Algunos de estos cuentos navideños reconfortan, abrigan el alma al describir gélidos ambientes de nevada teñidos de esperanza y dolor; otros tantos se explayan en explicar las desigualdades sociales, la pobreza y la injusticia que pesa sobre algunos desamparados que, en la nochebuena, no tienen ni para un mendrugo.

Algunos textos son costumbristas, pintan en detalle tradiciones rurales o sucesos festivos asociados al nacimiento de Cristo; otros pocos son divertimentos, jugarretas literarias, inocentadas, etc. Aunque estos relatos sean distintos en tema y formato comparten un elemento central, esta época del año como un pretexto para mostrar la mejor versión de nosotros. Por eso, aquí están, 6 cuentos navideños inolvidables:

6. Cuento de Navidad – Charles Dickens 

Empezamos con un clásico de clásicos: “Canción de Navidad” nos invita a mirar la sórdida y taciturna vida del avaro capitalista Ebenezer Scrooge. Frío, solitario y despreciativo, concibe a la Navidad como un “día de fiesta”, en donde los trabajadores quieren descansar y recibir paga. Malicioso e impenetrable, no tiene más que pensamientos execrables para su dependiente, su sobrino y las personas que recogen caridad para los necesitados en estas épocas. Acorde a una tradición irlandesa, en nochebuena, es decir, el 24 de diciembre, la puerta que conecta el mundo de los vivos con el mundo de los muertos se vuelve franqueable y las almas pueden caminar libres entre nosotros

cuentos

Es así como, Scrooge recibe la visita del espectro de su antiguo compañero de negocios, el fallecido Marley, quién encadenado a sus desaires y desventuras, presagia el advenimiento de los fantasmas: el de las navidades pasadas, el de las navidades presentes, y el de “lo que ha de venir”. El incrédulo especulador no da crédito a las proféticas palabras de su socio; sin embargo, al poco tiempo, pálido, óseo y mustio se ve trasportado a su niñez, hacia aquellos recovecos de tristezas y amargura olvidados.

Después se le concede mirar a su alrededor para comprobar su miseria, egoísmo y mezquindad, por si fuera poco, la visión lo traslada al futuro, a su misma muerte pudibunda y en soledad. Cuando nadie lo recuerda, cuando despreciado, entiende los alborozos de la vida, su corazón se calienta para abrigar generosidad y amabilidad en pleno invierno.

A poco tiempo de publicada, el 19 de diciembre de 1843, esta novela corta se convirtió en rotundo éxito, recibió elogios por parte de la crítica y sus lectores y ayudó a una “secularización” de las fiestas navideñas en Inglaterra. A Dickens se le conoce como “el hombre que inventó la Navidad”, por el ingenio y creatividad con que logró penetrar e influir en las mentes de sus lectores, que amenos, recogían los consejos y recomendaciones de su “autor de cabecera” con regocijo y algazara. En efecto, la tradición navideña apenas daba inicio en Inglaterra, con la llegada del primer “Árbol de Navidad”, traído de Alemania por el príncipe Alberto, consorte de la Reina Victoria. Cuento de Navidad entonces se convirtió en un relato mágico, imperecedero, cálido, optimista; a la vez, que contiene elementos sombríos, sentimientos de frialdad, desesperanza y de muerte. Desde su publicación se realizaron cantidades incontables de análisis literarios y comentarios de la obra; una de las visiones más difundidas precisa una fuerte crítica a una “acumulación primitiva del capital” que surgía en las sociedades precapitalistas europeas. Una obra maestra plagada de risas y lágrimas que conmueve a ese niño que llevamos dentro.

5. Vanka – Anton Chejov

La literatura rusa nos ha dejado una buena porción de cuentos navideños. En esta ocasión, la mano del maestro del cuento corto, Anton Chejov, nos entrega uno de los cuentos más tristes y célebres de la navidad. “Vanka Chukov, un muchacho de nueve años, a quien habían colocado hacía tres meses en casa del zapatero Alojin para que aprendiese el oficio, no se acostó la noche de Navidad”. Así comienza este reconocido relato que nos muestra la nostalgia y el cariño de un pequeñuelo por su abuelo.

autor

Un texto cuidado, profundo, contundente, que alcanza su climax en la carta que el infante escribe, contando sus penurias, la miseria, la pobreza, rogando a su abuelo, también en escasez, lo saque del oficio en donde le había colocado, en la lejana Moscú. Vanka se lamenta, suplica, implora y promete con una ingenuidad cercana a la ternura, con una nostalgia que duele en el frio fondo del corazón del invierno ruso. “Ven en seguida, abuelito”.

4. El Rey Baltazar – Leopoldo Alas Clarín

Esta historia es tierna y conmovedora. Don Baltazar es un empleado público intachable, honrado, mal pagado, jamás recibió un ascenso, una felicitación o un estímulo. Su mísero sueldo apenas alcanzaba para subsistir, su única felicidad era su amada esposa y sus 3 hijos. Sus funciones en el ministerio le ponían en contacto con hombres poderosos, que en más de una ocasión intentaron sobornar o pedir favores; siendo rechazados en cada ocasión. Al llegar la navidad, en Día de Reyes para ser exactos, el hogar de Baltazar fue sorprendido por sendos regalos otorgados por los padrinos– aquellos señores poderosos, jefes de don Baltazar- al hijo mayor y la nena menor: juguetes espléndidos, lujosos, caros. Sin embargo, los Reyes, Gaspar y Melchor, se olvidaron del regalo para el hermano del medio, Marcelito, cuyo padrino, su abuelo, hombre honrado y, por tanto, pobre como su padre, había fallecido hace tiempo.

Marcelito, resignado, enjugó sus lágrimas en los pantalones de su padre, mientras le prometía la llegada del último rey, atrasado debido a las distancias. Baltazar salió de prisa, a buscar el juguete perfecto, igual o mejor que el de sus hermanos; y encontró una plaza, un fortín, un ejército de muñecos en batalla: un cuadro bélico en miniatura admirado por chicos y grandes. No importaba el dinero, el hambre, la pobreza. En angustia total, Baltazar el Rey, aceptó un soborno, el primero y único de su vida, en el preciso momento en que los ojos de la prensa y la opinión pública necesitaban un chivo para expiar las culpas. Baltazar fue cesado, pero su hijo, Marcelito, recibió su regalo de reyes. Justicia de enero.

Te podría interesar: Apocalipsis zombi en Ecuador

3. El grillo del hogar – Charles Dickens.


“El grillo del hogar” no es una historia navideña como tal, se trata de una historia doméstica, cotidiana y asombrosa. Los grillos son el espíritu de un lugar, son quienes ayudan a convertir una casa en un hogar. El argumento se narra en tres cantos que duran un día cada uno, y nos presenta al cartero-mensajero-recadero John Peeryblinge, junto a su esposa Dot, a su hijo y su niñera. También nos describe la vida de Caleb Plummer, viejo y empobrecido fabricante de juguetes que vive con su hija ciega Bertha, y es explotado por el mezquino, juguetero y hablador Mr. Tackleton. Cuando Mr. Tacklton decide casarse con May, amiga de Dot, y para su efecto organizar una cena en casa de Plummer, los papeles se trastocan, las mentiras se dilatan y las confusiones se dispersan. Caleb mantenía una vida de ensueño, de falsedades para su hija Bertha, que, entre las sombras, creía los detalles asombrosos y las farsas más bellas inventadas por su padre.

muro

Caleb convertía la pobreza en elegancia, sus ropas andrajosas en vestidos nuevos, el corazón sedicioso de Tackleton en oasis del desierto, creaba todo, inventaba un mundo brillante para su hija. A la par, John Peeryblinge, observa a su esposa en cariños con un desconocido visitante de su morada. Temerario, vengativo e intranquilo, recibe la visita de las hadas que le muestran la bondad de su esposa y dilucidan algún malentendido, algún enredo que se explicará hasta el final. Un “final feliz” casi imposible y el recuerdo de “un grillo que canta en el hogar y un juguete, roto, que yace en el suelo”.

2. Nochebuena – Nikolai Gogol

En la Nochebuena o víspera de Navidad, contrastan dos mundos: el pagano y el cristiano. Los rituales festivos, culturales, astronómicos, devocionales y/o comerciales celebrados en torno al solsticio de verano, las saturnales, el intercambio de regalos, el nacimiento del Mesías y/o el espíritu navideño, marcan un tiempo de generosidad y un ambiente de recogimiento en la civilización occidental. Nuestra Navidad es un crisol de costumbres, tradiciones que viajan de una geografía a otra y de una época a otra. Algunos procesos históricos festivos son una pugna entre ritos cristianos/sagrados y celebraciones seculares, laicas, comerciales. Mientras la Navidad cristiana se caracteriza por la esperanza del nacimiento del hijo de Dios, la navidad secular se caracteriza por el jolgorio, el exceso y el placer. Nikolai Gógol, uno de los genios literarios rusos más aclamados, mostró este dualismo en la aldea de Dikanka y en el cuento “Nochebuena”.

“Nochebuena” o “La noche antes de navidad” es un relato que nos muestra el folklore ucraniano en todo su esplendor: magia, cantos, regalos, cosacos, comida típica, tradiciones, nieve, seres sobrenaturales, amores, venganza, celos, luces, colores. El relato empieza con una bruja que se roba las estrellas y un diablo que se guarda la luna en el bolsillo para ejecutar su venganza.

navidad2

Como toda historia de navidad, esta es una historia de amor. Vakula, el herrero, se siente cautivado por la hija del cosaco Chub, Oksana. Oksana es sin duda, la beldad más preciada de caserío es, por tanto, coqueta y zalamera, inmadura y manipuladora, juguetona y sarcástica, embustera y pendenciera, hermosa y truculenta. Vakula cumplirá el deseo más vanidoso de su amada: llevarle las chinelas de la zarina. El herrero deberá imponerse a la bruja, su propia madre, y al diablo, su contrincante, para alcanzar el corazón de Oksana, enfiestado por los mozos y las mozas del pueblo que cantan las koliadki con algarabía y que van, de casa en casa y de ventana en ventana, recogiendo alimentos y regalos en sus sacos, mientras hacen travesuras, juegan, danzan y se divierten. El gélido invierno se calienta con vodka para enardecer los cuerpos en fechoría, jolgorio y deseo. Los habitantes varones del pueblo, excepto los nobles y pudorosos que rezan en familia, visitan uno a uno a Soloja, la bruja que toma forma humana para deleitar y deleitarse en la pasión. Los amantes se esconden en sacos y provocan más de un enredo, más de un divertimento, más de una genialidad.

Oksana se confiesa enamorada al advertir la falta del ser amado, qué cierto aquello de que solo le damos valor a las personas cuando las perdemos. El estilo de Gógol es sublime, sorprendente, inigualable: las descripciones magnificas del ambiente invernal se combinan con detalles que parecen irrelevantes para la trama, pero que aportan una dimensión de sátira negra al contexto. Las historias y los personajes muy bien caracterizados se combinan con leyendas populares que retratan la lucha del bien contra el mal con ternura y malicia.

Los acontecimientos se cuentan de forma irónica, pero mantienen un tono realista a pesar de los seres mágicos y los milagros. ¿Realismo mágico? ¿fantasía? El Diablo de Gógol no es “el Diablo”, es un diablo, un diablillo, un krampus, un pelafustán. Un ser del averno derrotado por la señal de la cruz y la fe de Vakula que asemeja a otros diablos de la literatura popular, fábulas en que el humano vence al infernal a través del ingenio y la astucia. El verdadero demonio es Gógol, que en pocas páginas desnuda de forma mordaz y con toques de humor negro, las clases sociales de la Rusia de la época, y la moralidad ficticia de las personas de todas las épocas.

navidad4

La fiesta es una reinterpretación del mundo en donde los papeles cotidianos se trastocan para afianzar o cuestionar estas relaciones: lo prohibido se vuelve legal, lo que se baila de día se goza de noche, lo cristiano se vuelve impuro, lo pagano se hace sacro. Gógol recreó su visión de las fiestas populares como una bisectriz entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos para criticar la hipocresía de alcaldes y sacristanes, para demostrar que las contradicciones de ayer son las de ahora, que la condición humana es la misma en todas las latitudes y todas las edades, que la fiesta es el amor triunfante a pesar de los diablos y las brujas.

bonus

Bonus: Además de los mencionados, también son recomendables:

“Carbunclo Azul” de Arthur Conan Doyle. En donde acompañamos a nuestro héroe Sherlock, en la pesquisa de un diamante azul encontrado en el pavo de la cena navideña: una de las investigaciones más conocidas del detective de Baker Street.

“Un regalo de navidad en el Chaparral” de O. Henry, un relato sobre triángulos amorosos, bandoleros y venganzas.

“Navidad Prusiana” de Léon Bloy que es un cuadro navideño en medio de la guerra cuando una tropa alemana católica atraviesa una pequeña localidad prusiana y le pide al sacerdote que celebre el sagrado rito de la eucaristía, un texto realista y duro.

“El Regalo” de Ray Bradbury sobre un viaje espacial y un niño que encontró su mejor regalo a bordo de una nave con destino a Marte, este relato es parte de las “Crónicas Marcianas”.

“Las Hermanas” es una divertida reflexión de Nathaniel Hawthorne sobre las vanidades humanas que acompañan al fin y al inicio de un nuevo año calendario: plagado de propósitos que terminarán por hacerse cenizas con el devenir de los monótonos días.

“El despiste de una orquesta patronal” de Thomas Hardy es un divertimento sobre unos músicos que por quedarse dormidos terminan interpretando las zarzuelas en medio de la santa misa.

“Un árbol de navidad y una boda” – Fiodor Dostoievski

Los cuentos navideños rusos tienen un sabor especial, y son de mis preferidos. Este relato, un tanto largo, y dividido en varias escenas o episodios, nos cuenta dos escenas, una fiesta navideña y una boda, protagonizadas por la misma chiquilla.

“Nochebuena” de Valle-Inclán es un cuento costumbrista repletos de versos y villancicos que resulta un excelente paisaje sonoro de la navidad de su tiempo.

1. Navidad Campesina – Ciro Alegría

Para cerrar la selección, tenemos un relato del aclamado escritor peruano Ciro Alegría. Un cuento soberbio, precioso, cercano por sus matices costumbristas, andinos, festivos y populares. Más que un texto, este relato es una estampa, un ritual, un desfile y una fiesta. Un narrador, que intuimos maduro, recuerda las vacaciones navideñas en la hacienda de su familia, en las estribaciones andinas cercanas al Río Marañon. Con pericia casi antropológica, Alegría describe las costumbres andinas de navidad como, el armado del pesebre, con materiales recogidos de los bosques y los campos, con figuras religiosas y animalitos preciosos, pasados de generación en generación, con un padre de familia “ateo” que se cristianiza en navidad “por los niños”; o la salutación de Las Pastoras que, disfrazadas interrumpen en las casas y habitaciones, bailando y cantando villancicos; o los bailes de trajes típicos, con anacos, sombreros y cintas de vivos colores. Todo esto, mientras el banquete es preparado: gallinas, pavos, lechones, cabritos, frutas y verduras de las más variadas para convidar a los invitados, amigos y parientes en ofrenda al Niño Jesús.

El cuento termina cuando la reunión se disuelve, y el narrador adulto, recuerda el tierno beso que su madre le daba al acostarse, y que ahora, busca sin encontrar. Un relato soberbio porque me devuelve a mi infancia, a mis andes, a mis navidades: con banda de pueblo, pase del niño, loas, chorizo, novenas, villancicos y disfraces.

alegria

Que la navidad, nuestra navidad andina, siga siendo baile y ritual, sacralidad y profanación, unión y cariño.

Que no se pierda la costumbre de leer relatos y estampas navideñas, de mirar películas navideñas, de adornar las casas, de compartir en familia, de intercambiar regalos, de celebrar la vida, la unión, el solsticio. Que la lectura nos una y nos acerque como la familia Indoamérica que somos.

Por muchas navidades lectoras. Felices Fiestas.

Pd. En esta lista no se mencionan autoras debido al desconocimiento del redactor, no por la carencia de cuentos navideños escritos por mujeres. Les invito a mencionar y comentar, algunos cuentos navideños escritos por mujeres.

Escrito por Fernando Endara.

Docente de Lenguaje y Comunicación, Universidad Indoamérica. Instagram:

@fer_libros.

¡No te vayas sin calificar nuestro artículo!

Total 7 Votos
0%

Tell us how can we improve this post?

+ = Verify Human or Spambot ?

Anterior
Siguiente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.